jueves, 1 de noviembre de 2012

El concurso de mi canción favorita.

Hago este post por la sencilla razón de que no sé cuál es mi canción favorita. Bien enumerándolas sea capaz de descubrirlo por mí mismo o bien alguien que lo lea me dé una idea. Así que voy al grano:

21st Century Schizoid Man - King Crimson - In The Court of the Crimson King (1969)

Ace of Spades - Mötorhead - Ace of Spades (1980)

All Along The Watchtower - Jimi Hendrix - Electric Ladyland (1968)


American Girl - Tom Petty and the Heartbreakers'- Tom Petty and the Heartbreakers' (1976)

American Pie - Don McLean - American Pie (1971)

Aqualung - Jethro Tull - Aqualung (1971)

Battery - Metallica - Master of Puppets (1986)

Butterflies & Hurricanes - Muse - Absolution (2003)

Citizen Erased - Muse - Origin of Symmetry (2001)

Cliffs of Dover - Eric Johnson - Ah Via Musicom (1988-1990)

Comfortably Numb - Pink Floyd - The Wall (1979)

Do You Feel Like We Do - Peter Frampton - Frampton´s Camel (1973)

Don´t Stop Me Now - Queen - Jazz (1978)

Down in a Hole - Alice in Chains - Dirt (1992)

Dust in the Wind - Kansas - Point of Know Return (1977)

Eruption - Van Halen - Van Halen (1978)

The Extremist - Joe Satriani - The Extremist (1992)

Free Bird - Lynyrd Skynyrd - (Pronounced 'leh'-'nerd'-'skin'-'nerd') (1973)

Going Home - Dire Straits - A Local Hero Theme (1983)

Heaven Beside You - Alice In Chains - Alice In Chains (1995)


Hero of the Day - Metallica - Load (1996)

Holy Wars... The Punishment Due - Megadeth - Rust in Peace (1990)

Hotel California - Eagles - Hotel California (1976)

I Surrender - Rainbow - Difficult to Cure (1981)

Iron Man - Black Sabbath - Paranoid (1970)

Money - Pink Floyd - The Dark Side of the Moon (1973)

No One Knows - Queens of the Stone Age - Songs for the Deaf (2002)

Nothing Else Matters - Metallica - Metallica (1991)

One - Metallica - ...And Justice For All (1988)

The River - Bruce Springsteen - The River (1980)

Roundabout - Yes - Fragile (1971)

Run to the Hills - Iron Maiden - The Number of the Beast (1982)

Sailing to Philadelphia - Mark Knopfler - Sailing to Philadelphia (2000)

Seven Seas of Rhye - Queen - Queen II (1974)

The Spirit of Radio - Rush - Permanent Waves (1980)

Still Loving You - Scorpions - Love at First Sting (1984)


Stone Cold Crazy - James Hetfield, Tony Iommi and Queen - Freddie Mercury Tribute (1992)

Taurus II - Mike Oldfield - Five Miles Out (1982)

Tuesday´s Gone - Lynyrd Skynyrd - (Pronounced 'leh'-'nerd'-'skin'-'nerd') (1973)

Tunnel of Love - Dire Straits - Making Movies (1980)

Voodoo Child (Slight Return) - Jimi Hendrix - Electric Ladyland (1968)

Wish You Were Here - Pink Floyd - Wish You Were Here (1975)

Y hasta aquí el proceso de preselección. Ahora espero aclararme.



miércoles, 3 de octubre de 2012

Crítica: The 2nd Law - Muse



          Tras la agridulce despedida del Origin of Symmetry en el festival de Reading 2011, Muse se alejó durante un año de los escenarios para preparar su nuevo álbum, uno que hiciese olvidar ese amargo regusto que dejó The Resistance, pues a pesar de ser un buen disco, se quedó en eso, en un buen disco meramente.

            Y con The 2nd Law, Muse continua esa tendencia de discos de transición. Algunos pueden criticar que se les ha subido la fama, cosa que no sabrán más que ellos y su entorno, pero sí que podemos resaltar un fenómeno clásico en la música, que cada X discos, los grandes grupos empiezan a perder su originalidad y caen por el propio peso del legado que dejaron. Y Muse parece seguir esos mismos pasos.

            En junio, se filtró Survival, la cual resultaría el tema principal de los J.J.O.O, más tarde se filtraría la primera parte de la sinfonía The 2nd Law, titulada Unsustainable donde Muse ampliaba sus recursos hacia el dubstep y finalmente, el primer single, Madness, que iba dirigido hacia un estilo más pop, lo que ya dio paso directamente al disco.

            En líneas generales no podemos decir que es un mal disco ni que suene mal si tenemos en cuenta la tendencia que lleva Muse en sus últimos 4-5 años, pero es verdad que resulta un disco caótico en el que existen demasiados picos y valles, momentos que te enganchan a darlo todo con la canción y otros que te llevan al sopor absoluto. Por contra, dicho caos también es una de sus virtudes que le atribuye al disco la variedad de no caer en un sonido monótono todo el disco, así como la gran variedad de registros vocales de los que Matt hace gala, pues a pesar del desgaste propio de los años, demuestra una gran madurez y técnica en el dominio de la voz.

            El principal mal de este disco es la expectación creada por el grupo y quizá venga condicionado por el nivel desaprovechado que denota el disco; da la sensación de que son capaces de mas pero se han asentado en un cómoda posición.

            Y justo ese aspecto del nivel es para mí el punto flaco de este disco hablando con respecto al sonido. Este trabajo se erige sobre el liderazgo como Matthew Bellamy como vocalista, es el sino y fuerza de su voz lo que hace que el disco gane y pierda enteros, lo cual me parece un error. Si eres solista, quizá sea el camino, pero contando con un grupo a tus espaldas, quizá sea una mejor opción aprovechar el talento y la variedad de tus compañeros en la banda para crear melodías más elaboradas y brillantes y no dejar recaer el peso del disco sobre la posición del cantante.

            Este tema también toca al mismo Bellamy, en un disco en el que apenas se nota la versatilidad de la que siempre ha hecho gala llevando el timón del grupo desde el liderazgo en la voz, la energía de la guitarra y la elegancia del piano, que fue ese sonido variado y trabajado que a muchos nos hizo tomarle como una referencia musical en el aspecto de la alternancia de estilos, así como el conocimiento de varios instrumentos que permitiese dar mayores matices a la música, tal como si fuese una paleta de colores.
            En cambio, a pesar de algunos cambios de ritmo, Muse cae en el paradigma quizá de la música en los últimos 15 años, que es el sonido lineal que triunfa por lo identificado que se sienta el público con su letra y no por lo virtuosa que sea la persona tras el instrumento o el micro. Así como además el disco cuenta con un abuso del sonido electrónico, que quizás en vez de un protagonista debiera ser un secundario de lujo, tal como pudo ser Bliss en el Origin of Symmetry, Take a Bow en el Black Holes & Revelations o Undisclosed Desires en The Resistence.

            Así pues, nos adentramos en la escucha canción por canción; empezando por Supremacy, que quizá sea uno de los mejores temas del disco.
            Su comienzo viene cargado de fuerza con un riff bastante cercano al heavy, al que viene seguido por la introducción del sonido orquestal de cuerda, recordando directamente al tema No Leaf Clover de la excéntrica incursión de Metallica en el sonido orquestal en el S&M. Sin embargo, de ahí en adelante, el tema pierde fuerza en el aspecto musical y concentra su fuerza en el chorro de voz de Matt, cayendo en uno de los recurrentes defectos de este disco, que es el exacerbado liderazgo del cantante. No obstante durante el resto de la parte vocal, Matt le aplica un sentido épico con el in crescendo que ejecuta en la estrofa principal. Del resto del tema, quizá quepa reseñar la inclusión de un muy buen solo, de los varios que caen en este disco, marcando una excepción ya que su sonido ha estado marcado por los riffs.

            A continuación llega Madness y la incursión popera del grupo. Mi cara de incredulidad era digna de foto; de cómo fue vendida como el mejor tema escrito por Bellamy, y sin embargo era un tema monótono y lineal, en el cual sólo llaman la atención un solo escueto, la carga sentimental de la letra y cuanto podían deformar los efectos la voz de los coros. De resto nos queda un tema decepcionante.
            La tercera canción (mi favorita para más inri) se titula Panic Station. Es de esos pocos temas donde percibes que Chris hace tapping con furia en el bajo rememorando el tema Another One Bites The Dust y además destaca por la incursión en el funk con un toque muy disco. Este tema (y ya van tres) vuelve a llevar un solo animado que incita al baile. No es una canción que se caracterice por ser brillante, pero es funcional: te lo hace pasar bien, te anima y te marcas unos bailes.

            Posteriormente llega Survival, precedido de Prelude, una brillante intro marcada por una excelsa y épica composición orquestal (dando una muestra del que según mi criterio debía haber sido el camino a seguir por la banda de Teignmouth). A colación llega el archiconocido tema de los juegos olímpicos, en el que para mí es de los pocos que muestran el gen Muse con el dominio de piano, dos buenos solos y la introducción de un buen riff. Todo ello con un coro que parece de ultratumba que parece y le aporta a la canción un toque espectacular. Sin embargo, esta canción cuenta con dos puntos flacos. En primer lugar, la simpleza de la letra y en segundo lugar, que el sonido recuerda demasiado a Queen y es algo que por las comparaciones les puede empezar a lastrar demasiado.

            Dando un brutal cambio de tercio, Muse comienza con Follow Me su ruta de la electrónica acercándose en ciertos momentos al dubstep. A decir verdad, de lo poco a destacar es la voz en la parte inicial y lo marchoso que resulta el tema, porque de ahí en adelante frustra ver el potencial instrumental perdido y la simpleza del tema. Quizá Panic Station pasase el filtro por su colocación, pero más temas de baile resultan cómicos para un grupo que se ha caracterizado por la experimentación con instrumentos.
            A mitad del disco nos encontramos con Animals, lo que da cierre a la mejor parte del disco. Un tema que nos recuerda a Radiohead y en ciertos rasgueos parece sonar la Fiesta Red de Mark Knopfler. A decir verdad es el único tema bien tocado y bien cuidado de principio a fin, donde por fin un buen riff y un solo llevan el mando en la canción. Dentro de este album queda encuadrado como un tema excelso, quizá por la introducción de un sonido más melódico de la guitarra y la voz muy cuidada. No es mi tema favorito, pero musicalmente para mí es el mejor tema del disco.

             Llegados a este punto, viene la parte mala, comandada por la emotiva pero soporífera Explorers. Es cierto que la voz vuelve a ser de una gran calidad, pero al oído se hace una canción muy repetitiva y que es la típica que te saltarías del playlist antes de dormirte. Puede gustarte la letra, pero musicalmente es un tema muy soso. Del mismo pie cojea Save Me, un tema cantado correctamente por el bajista, pero tal como leí, es un despropósito con autotune y a mi juicio es una mera escusa para dar a Chris una canción.
           
            Intercalada entre las dos anteriores, encontramos Big Freeze, que recuerda directamente a Neutron Star Collision y no llega a ser otro tema simple de los que adolece esta parte del disco. No es una mala canción, pero no queda claro qué pinta ahí. Vuelve a ser otro tema en el que te amargas pensando en el potencial de Muse y que tengas que escuchar eso.
             
El último tema vocal es Liquid State, nuevamente por Chris. Este tema parece rescatar los antiguos riffs de las b-sides de la era Hullabaloo, sin embargo, la voz no corresponde a lo que pide el tema, que exige las dotes de Matt. Además, la canción parece coger velocidad y fuerza, pero jamás llega a explotar, donde tienes la impresión de que le falta algo para ser el tema que debería ser.

            Finalmente, llegamos a la parte instrumental de disco que encontramos en The 2nd Law, subdividido en dos partes: Unsustainable y Isolated System.
            En la primera de ellas, asistimos a una música inicial que parece indicar la llegada de algo apocalíptico, sin embargo, a mitad, el tema sufre una ruptura musical con el giro hacia el dubstep que destroza el tema. Más que nada, el destrozo es causado por la incompatibilidad de esos estilos en ese momento que quizá por separado funcionasen mucho mejor. Porque por mucho que intentemos hablar de música electrónica, esto no llega ni de lejos a la música experimental y alegre de Jean Michel Jarre, ni al dubstep más actual, ya que no termina de adentrarse bien en el estilo.
            Y la segunda parte, mucho mejor que la anterior, empieza con ciertas reminiscencias al Tubular Bells de Mike Oldfield, pero nada más lejos de la realidad, pues las dotes de Oldfield para la composición siempre han sido superiores (también se ha dado sus palos), tras la que con una parte intermedia de piano, termina en una parte predominantemente electrónica, que a pesar de sonar bien, queda bastante lejos del nivel de Exogenesis.

            Os guste o no, el nuevo Muse ha llegado cargado de una música más cercana a todos los públicos y olvidando los viejos tiempos de guitarras destrozadas y locuras. En este disco a ratos Muse se parece a Queen, en otros a Prince y a U2 y en algunos incluso recuerdan a Radiohead, pero quizá hagan mejores discos y dejemos de ser tan críticos cuando en vez de parecerse a alguien, Muse quiera ser Muse.

sábado, 7 de julio de 2012

Doce palabras insulsas



El mundo está en ruinas. Se dice mucho y se habla poco. Es como si la verdad se hallase lejos de la palabras y los ojos, los labios y el movimiento de las manos manifiestan toda o la mayor verdad sobre alguien, pero al final no sabemos nada.
Durante mis años de vida he intentado conocer a la gente, a uno siempre le gusta sentir el afecto y cercanía de los demás, y sin embargo, siento que nadie me ha dicho nada nunca y que quizá haya sido el idiota que ha hablado de más por tener poca mala idea.
Desde el momento que pones la televisión y ves las noticias, puedes contemplar como una ristra de políticos que dicen mucho y no cuentan nada, se recrean en la ramera idea del nihilismo que se encarga de mantenernos engañados con cálidas palabras que al fin y al cabo son eso, palabras, cuyo efecto desaparece cuando se hace el silencio.
Podemos hablar del ejemplo de la crisis económica, es manifiesto, tres legislaturas de lujo con el ladrillo hicieron que se perdiese el estado de alerta ante un futuro incierto. Y caímos. Y desde entonces se han malversado los fondos, se han hecho proyectos inútiles y se han aprobado una serie de medidas ineficientes. Gracias a ello hemos tragado mierda a más no poder, nos han robado, nos recortan y encima nos hacen creer que es nuestra culpa por gastar, hipotecarnos y querer vivir.
Ese representa el claro ejemplo en que erramos al creer lo que digan los demás, porque realmente no dicen nada. La vida se convierte en una vana competición en la que en lo único que ganamos es miseria. Todo se convierte en aparentar; la mejor pareja, el mejor trabajo, el mejor coche o la casa más grande. En cambio, eso no representa absolutamente nada en nuestro grandilocuente plan de vida.
Todo se ha vuelto imagen, porque siempre estamos pendientes de lo que otros esperan que seamos, y sin embargo nos olvidamos de ser nosotros. Nietzsche decía que no había placer mayor que el de ser uno mismo, no obstante, eso parece estar olvidado. Es más importante disfrutar de la acogida de alguien, a pesar de que realmente nos hemos visto desplazado.
Y todo porque nos hemos olvidado tanto de hablar como de escuchar. Todo cae bajo una lupa de interpretación. No se oye ni se escucha, se interpreta. Siempre dicen los demás lo que queremos que digan porque vivimos bajo la psicosis de que todo es como queremos que sea, y entre unas cosas y otras, nunca nos expresamos.
¿Y así cómo queremos cambiar el mundo sin hablar, sin escuchar y sin expresarnos? Estamos destinados a ser libres de expresar y de entender correctamente y que de ello saquemos cosas positivas. Por eso te dedico mis doce palabras insulsas."Habla y escucha. Mejorará tu vida junto con la de los demás. "

domingo, 26 de febrero de 2012

The big next thing: Muse (I)

Desde el lanzamiento de su primer disco en 1999, los chicos de Muse han ido escalando una montaña, que ha culminado con su llegada a la cumbre tras el lanzamiento de su último disco "The Resistance" en 2009 que les lanzó a la fama mundial alcanzando el número uno en 16 países y realizando una gira mundial de casi dos años que les ha llevado a un escalafón mediático y que les ha acuñado la certificación de "la mejor banda de rock del mundo".


¿Cómo empezó Muse? Después de conocerse en el instituto y terminar formando una banda, Matt Bellamy, Dominic Howard y Chris Wolstenholme iniciaron el actual grupo Muse, el cual los datos que son más o menos imprecisos los datan de 1995 y el primer setlist más o menos definido los sitúa en agosto de 1997.

Durante ese período, los chicos de Teignmouth fueron desarrollando una serie de canciones, distribuidas en en diferentes LPs como el LP Muse, que salió a la luz como un pequeño adelanto de lo que la sucesión de singles daría lugar a su primer disco de estudio Showbiz en septiembre de 1999.


Aquí cabe reseñar que tanto Showbiz como Origin of Symmetry se componen de canciones compuestas por la banda desde el período inicial de formación y esos dos discos presentan la característica de que las canciones eran presentadas al público bien en concierto o bien en LP antes del lanzamiento del disco. Eso significó menor volumen de trabajo, que además se unió con el cierto anonimato que aún tenía la banda hasta ese momento y un menor número de respuestas, esto viene a responder por qué muchos críticos indican que los dos primeros discos puedan ser los mejores de Muse, y es simplemente la mayor disposición de tiempo de trabajo y un menor número de ideas empleadas.



Así pues, Showbiz es un disco de sonido un tanto tosco, que a veces recuerda a esos grupos que tocaban garage rock y que muestra la inexperiencia de la banda. Pero en ningún caso es una inexperiencia negativa, sino que muestra la ambición de la banda. Una de los curiosidades de Showbiz es que está enfocado desde un punto de vista mucho más clásico ya que podríamos decir que es el disco de Muse que usa más el recurso del solo en sus temas.

A balón parado ya nos encontramos con el primer tema del disco que es Sunburn, un tema que ya desde el primer momento nos muestra el gen Muse con la perfecta conjunción entre la calidad al piano de Bellamy junto a la contundencia de las guitarras entre las clásicas notas del rock británico. Esta canción además cuenta con una particularidad que también se reproduce en otros temas del disco como Muscle Museum y Showbiz y es una maña de guitarra para algunos denominada "crying guitar" en la que se le introduce una distorsión a la guitarra en los agudos de tal forma que a partir de que las notas tocadas en la parte inferior del mástil suenen con un sonido agudo y hueco que simula "el llanto de la guitarra".

Tanto Muscle Museum como Showbiz destacan por la intensidad del tema sabiendo anteponer la contundencia de los riff frente a letras cortas, intensas y directamente relacionadas con el estribillo de la canción en forma circular.

Luego encontramos en el disco, quizá el núcleo duro del mismo con cinco canciones que forman algo que denomino "rock de metrónomo" de canciones con el ritmo bien definido por la percusión acompañadas de la alegría de la guitarra y el empuje de la voz de Matt, dichas canciones: Fillip, Cave, Sober, Uno y Overdue son el auténtico espíritu Showbiz libre de retoques y grabaciones concienzudas; con la particularidad de que Cave cuenta con un solo y es quizás el tema más dinámico y alegre del disco con su sugerente letra y sus electrizantes riffs.


Posteriormente, encontramos el grupo de baladas definidas, tales como Falling Down, Escape y Hate This and I´ll Love You, que representan una faceta de Muse que con el tiempo tampoco se verá demasiadas veces que es la aparición de un rock melódico y dulce que casi lleva de la mano el contenido emocional de la letra y que complementa perfectamente el contexto del tema.

Para finalizar con este disco, hablemos de la singularidad principal de este disco y en general de la discografía de Muse y es la aparición de un tema en acústico y más del calado de Unintended, ya que este tema representa la parte emocional de las canciones siempre bien dirigido por la complicidad en la voz de Bellamy.

En definitiva, Showbiz representa un punto de partido muy serio en donde Muse salta a la palestra con un enfoque musical innovador (con el uso apropiado del piano) y que muestra una amplia variedad a la hora de interpretar temas, ya sean baladas, acústicos, rock estándar o el enfoque más agresivo con solos de guitarra.


No fue hasta 2001 hasta que a los chicos de Muse les cambió la vida con el disco Origin of Symmetry, un disco mucho más trabajado que su predecesor con arreglos notables en el sonido, la introducción de elementos electrónicos y sobretodo un estilo netamente más agresivo, quizá el más agresivo de todos sus discos. Este ha sido en muchos casos valorado como el mejor de sus discos y como uno de los grandes discos del rock en el siglo XXI debido a su fluidez a la sucesión perfecta de grandes temas a lo largo del disco.

Al igual que Showbiz, el disco empieza con un tema que vuelve a mostrar el gen Muse aunando piano con guitarra, pero ya desde las primeras notas de New Born contemplamos los arreglos sobre el disco y cómo estamos ante un tema mucho más elaborado, además, esta canción da inicio a una tónica de canciones sensiblemente más largos que marca una cierta pauta a partir de este disco. El misticismo del piano de la intro, resulta un contraste con el ritmo acelerado que marca el bajo a lo largo del tema, casi hipnótico y el característico solo a dos manos sobre mástil que tiene esta canción, haciendo de este uno de los temas del legado de Muse.


A continuación, Bliss, un tema que representa un salto en el estilo Muse, se dejan atrás guitarras y convencionalismos del rock para dar introducción a un intenso tema donde instrumentos clásicos toman un segundo plano para dar importancia a la electrónica y el sonido del teclado, que dirigen la canción a un estilo indeterminado y característico dentro de Muse, lo cual evita que acaben encasillados.

En el siguiente tema, Space Dementia, se introduce con claridad uno de los grandes clásicos y virtudes de Muse que son los temas completamente a piano, en este caso bien dirigido por la ira y el extenso espectáculo de las virtudes de Matt a medida que transmite intensidad con cada nota, siempre encajando en la estructura bien definida por la batería y la sapiencia de Dom.

Hyper Music resulta como un interlude en el disco, es un tema corto y de inspiración más propia de Showbiz, pero entra en una escala más agresiva en donde se alcanza un rock escaso de estilo pero extremadamente adictivo, violento y que ayuda a descargar adrenalina, se puede decir que con este tema Muse hace una pequeña incursión en un pseudo hard rock.

Casi de la mano, aparece Plug in Baby, uno de los grandes himnos musers, a pesar de la letra tan escasa, la fluidez de las notas, y sobretodo la energía descargada en cada riff principal hacen de esta una canción de un rock más pesado, pero a la vez divertido y energético, siendo adictivo para el gran público, esto a la vez le valió a Muse llegar a las cimas de las listas de canciones.


Después, sigue con Citizen Erased, un tema también de culto por su sonido alternativo, aquí el comienzo de Muse en el uso de este estilo con varios solos y un sonido desaliñado y espectacular de guitarra, que llega a su colofón en un un solo de sustains agudos agresivos al oído. Otra vez más, el gen Muse llega a esta canción con su parte final tocada en un suave y dulce estilo de piano y voz.

Micro Cuts es el siguiente tema, extremadamente desconcertante dado el explosivo sonido del chorro de Bellamy en los agudos que fuerzan a una vocalización dudosa, pero eso le confiere al tema un aura intensa y visceral que queda confirmada con el solo final dividido en dos partes una introducida mediante un bridge, y el otro algo más lento y pautado por la batería.

Quizá aquí llega el punto desconcertante del álbum con Screenager, a pesar de ser un buen tema, quizá encaja poco en el sonido del disco, queda un tanto desubicado, y a pesar de la gran calidad intimista del sonido y la profundidad de la balada, parece quedar un tanto desajustada en el disco, bien sea por la canción en sí o por su orden dentro del disco.

Sin embargo, Dark Shines representa un giro de 180 grados, un tema extremadamente sugerente en su letra, que lleva marcados dos solos marcados por distorsión y vibrato, siempre en una línea que desafía al oído del público y que a su vez les atrae, eso se suma a la ya típica intensidad de Matt en las notas sostenidas rozando agudos con la voz que son casi imposibles.

El tema posterior, Feeling Good, una cover del tema de Anthony Newley y Leslie Bricussees el tema en el que Muse representa el flower power, un tema alegre, lleno de inspiración y bien estructurado, por una melodía ligera que atrapa al público a cantar.

Este disco se cierra con Megalomanía y otra vez más se reinventa Muse con un melodía propia de un órgano tubular de una iglesia, adaptado al sonido de Muse, fuertemente visceral y sentido con un sonido muy armónico y que denota una calidad y una potencia de sonido tétrica bien dirigida por el ritmo mecánico que desempeña Chris con el bajo.


¿Es el mejor disco de Muse? Probablemente sí, es una convergencia de estilos distribuidos en en 11 temas, los cuales aportan una corriente alternativa que sigue en las pautas de Showbiz, pero a la vez, introduce numerosas mejoras de sonido así como la adaptación de los nuevos progresos tecnológicos para conseguir quizá el disco de mejor sonido de la década.

sábado, 4 de febrero de 2012

Canciones de enero

Este año, como hobby, he querido compilar todas las canciones que van marcando mi año día a día, así pues, empiezo por las canciones de enero.

1 de enero. Cult of Personality - Living Colour


2 de enero. No One Knows - Queens of the Stone Age


3 de enero. Still Loving You - Scorpions


4 de enero. Hyper Music + Agitated (live at Le Zenith) - Muse


5 de enero. Lonely is the Night - Billy Squier.


6 de enero. Dust in the Wind - Kansas


7 de enero. The Man Who Sold The World - David Bowie


8 de enero. The Girl Next Door - blink-182


9 de enero. Rock You Like A Hurricane - Scorpions


10 de enero. A New Beginning - Mike Oldfield


11 de enero. By The Way - Red Hot Chili Peppers



12 de enero. Want You Bad - Offspring


13 de enero. Resistance - Muse


14 de enero. The Ecstasy of Gold/Enter Sandman - Metallica


15 de enero. Clifts of Dover - Eric Johnson


16 de enero. Man on the Edge - Iron Maiden


17 de enero. Money for Nothing - Dire Straits


18 de enero. Scatterbrain - Jeff Beck


19 de enero. Harvester of Sorrow - Metallica


20 de enero. Another Brick In The Wall - Pink Floyd


21 de enero. Holy Diver - Killswitch Engage


22 de enero. Tie Your Mother Down - Queen


23 de enero. Seek and Destroy - Metallica


24 de enero. When The Sun Goes Down - Arctic Monkeys


25 de enero. Mad World - Michael Andrews (Donnie Darko Soundtrack)


26 de enero. Runnin´ Down a Dream - Tom Petty and the Heartbreakers


27 de enero. Creeping Death - Metallica


28 de enero. Escape - Muse


29 de enero. Anarchy in the UK - Sex Pistols


30 de enero. Underdog - Kasabian


31 de enero. Bullet with Butterfly Wings - The Smashing Pumpkins